Después de largos años de silencio, mi conciencia me obliga a rebelar sucesos de mi pasado que hasta ahora había mantenido en secreto. No por vergüenza ni culpa, simplemente porque hay verdades que son mejor mantenerlas ocultas y apartadas del gran público. Sin embargo, al haber pasado ya tanto tiempo desde aquellos días, la exposición de los hechos que voy a relatar ya no acarrean consecuencias en modo alguno y además, como dije antes, liberarán a mi conciencia de un gran peso.
Todo comenzó a principios de los años ´40 en plena Guerra Mundial, cuando urgido por el llamado del honor y de la sangre, tomé la decisión de enrolarme en la US Navy, honrando de este modo a la larga tradición naval de mi familia, que se remonta a los tiempos en que mi tatara-tatara-tatarabuelo Longfellow Mac Phallon solía surcar las aguas caribeñas saqueando navíos españoles en nombre de Su Majestad.
De este modo, abandoné los campamentos de la Résistance francesa, para aportar mi experiencia de viejo lobo de mar a la causa aliada desde la poderosa armada estadounidense. Así, recalé en el año 1943 en el astillero militar de Philadelphia, Pennsylvania, donde gracias a mis notorias cualidades, fui rápidamente ascendido a oficial constructor. Cabe mencionar que en este momento de la guerra, la situación era urgente y sabíamos que solo derrotaríamos a los nazis mediante la creatividad y la innovación, tal como ya lo estaban haciendo los científicos del Proyecto Manhatan, que a la postre desarrollaron la primera bomba atómica.
Como una de las principales amenazas a nuestros barcos eran los imprevisibles submarinos alemanes, una de las ideas que surgió de un brain storming de oficiales, fue la de hacer invisibles a nuestros barcos. El desarrollo de la idea, llevada a cabo bajo el nombre de “Project Rainbow”, nos fue asignado al Dr. Franklin Reno y a mí. Basándonos en la Teoría General de la Relatividad de Einstein, supusimos que si lográbamos curvar la luz alrededor de un objeto, lo volveríamos invisible. Partiendo de este principio, nos pusimos manos a la obra tratando de curvar la luz alrededor del destructor USS Eldridge, que estaba atracado en nuestro puerto. El 22 de agosto de 1943, decidimos que ya podíamos plasmar nuestras ideas sobre el barco y proceder a aplicar el poderoso campo electromagnético alrededor del mismo. El Eldridge con su tripulación, zarpó del puerto con un gran instrumental de lámparas y bobinas en cubierta, que se encendieron a nuestra orden. Debo decir que lo logramos. Luego de un destello verdoso, el Eldridge se volvió totalmente invisible. Nosotros, que dirigíamos el experimento desde un barco a corta distancia, observamos que en pocos segundos, el flamante buque de guerra ya no estaba en su sitio, pero que en la superficie del mar podía verse claramente la marca de su peso al desplazar el agua. Sencillamente se había hecho invisible y no quedaban rastros ni de él ni de los hombres que iban a bordo. No obstante, nuestros superiores consideraron que el experimento era muy costoso para implementarlo a gran escala y que por eso deberíamos recalibrarlo para volverlo invisible solo a los radares.
De este modo, el 28 de octubre, cuando tuvimos listas las cifras de las recalibraciones electromagnéticas con las nuevas especificaciones pedidas por el almirantazgo, ejecutamos nuevamente el experimento sobre el destructor Eldridge. No obstante, el resultado del experimento fue muy distinto al esperado. Luego de un relámpago azulado, el barco imprevistamente no solo se hizo totalmente invisible, sino que además desapareció del espacio físico que ocupaba. Antes de que se esfumara del todo, pude ver como dos marineros que estaban en estribor se desintegraban por completo. Todo comenzó con un desagradable zumbido, que fue aumentando de volumen hasta convertirse en un silbido inaguantable, que culminó en una violenta explosión. Cuando desactivamos el campo electromagnético luego de unos minutos, el Eldridge volvió a aparecer en sus coordenadas originales, provocando grandes convulsiones a todos los que estábamos cerca del barco. Los efectos fisiológicos que sufrió la tripulación fueron profundos. Muchos sufrieron severos casos de esquizofrenia, algunos desaparecieron sin dejar rastro e incluso otros, aparecieron fusionados con el metal del navío.
Luego del experimento, la base naval de Norfolk, Virginia, a 600 km de nuestro astillero, nos comunicó que vieron frente a sus costas durante varios minutos al Eldridge justo en el momento en el que aquel se estaba realizando. El almirantazgo, desconcertado por este accidental caso de teletransportación, decidió cancelar el “Rainbow Project” de inmediato, ocultar toda información relativa al episodio y aplicar de alguna manera, dios sabe cómo, este providencial avance científico.
Por mi parte, temeroso de que el Almirantazgo me quisiera “silenciar” a mí también, huí clandestinamente de Estados Unidos, para seguir combatiendo a los nazis en Europa. No obstante, mi destino siguió ligado al experimento de Philadelphia, puesto que luego de sobrevivir al desembarco en Normandía, fui encontrado y tomado prisionero por la armada norteamericana. Sin embargo, no querían silenciarme, sino reclutarme para un proyecto aún más secreto si cabe, que el “Rainbow Project”.
(Continuará…)

2 comentarios:
Dicen que los grandes hallazgos llegan por casualidad. Es cierto que entre la búsqueda de la invisibilidad y la teletransportación, hay ciertos puntos en común, pero no necesariamente una cosa lleva a la otra. Habría que preguntarse qué inefables detalles condujeron el experiemento hacia un puerto inesperado. La mano de qué Dios. Y en todo caso, con qué último fin.
Aguardo con ansias la continuación del relato.
Buen aporte Demian, su reflexión me me lleva a cuestionarme profundamente la naturaleza de las casualidades y través de ello, sobre el destino. Si como le conté, somos capaces de manipular el espacio y por como habrá inferido por el título, en cierta medida también al tiempo, yo me preguntó, hasta que punto no somos marionetas manipuladas por viajantes temporales (los dioses?)que guian a la humanidad hacia determinadas metas? Seremos capaces de saber sus objetivos? Y de rebelarnos a ellos? Somos libres?? Que somos???!!!
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