miércoles 26 de marzo de 2008

Manipulando el tiempo y el espacio (1° parte)

Después de largos años de silencio, mi conciencia me obliga a rebelar sucesos de mi pasado que hasta ahora había mantenido en secreto. No por vergüenza ni culpa, simplemente porque hay verdades que son mejor mantenerlas ocultas y apartadas del gran público. Sin embargo, al haber pasado ya tanto tiempo desde aquellos días, la exposición de los hechos que voy a relatar ya no acarrean consecuencias en modo alguno y además, como dije antes, liberarán a mi conciencia de un gran peso.

Todo comenzó a principios de los años ´40 en plena Guerra Mundial, cuando urgido por el llamado del honor y de la sangre, tomé la decisión de enrolarme en la US Navy, honrando de este modo a la larga tradición naval de mi familia, que se remonta a los tiempos en que mi tatara-tatara-tatarabuelo Longfellow Mac Phallon solía surcar las aguas caribeñas saqueando navíos españoles en nombre de Su Majestad.

De este modo, abandoné los campamentos de la Résistance francesa, para aportar mi experiencia de viejo lobo de mar a la causa aliada desde la poderosa armada estadounidense. Así, recalé en el año 1943 en el astillero militar de Philadelphia, Pennsylvania, donde gracias a mis notorias cualidades, fui rápidamente ascendido a oficial constructor. Cabe mencionar que en este momento de la guerra, la situación era urgente y sabíamos que solo derrotaríamos a los nazis mediante la creatividad y la innovación, tal como ya lo estaban haciendo los científicos del Proyecto Manhatan, que a la postre desarrollaron la primera bomba atómica.

Como una de las principales amenazas a nuestros barcos eran los imprevisibles submarinos alemanes, una de las ideas que surgió de un brain storming de oficiales, fue la de hacer invisibles a nuestros barcos. El desarrollo de la idea, llevada a cabo bajo el nombre de “Project Rainbow”, nos fue asignado al Dr. Franklin Reno y a mí. Basándonos en la Teoría General de la Relatividad de Einstein, supusimos que si lográbamos curvar la luz alrededor de un objeto, lo volveríamos invisible. Partiendo de este principio, nos pusimos manos a la obra tratando de curvar la luz alrededor del destructor USS Eldridge, que estaba atracado en nuestro puerto. El 22 de agosto de 1943, decidimos que ya podíamos plasmar nuestras ideas sobre el barco y proceder a aplicar el poderoso campo electromagnético alrededor del mismo. El Eldridge con su tripulación, zarpó del puerto con un gran instrumental de lámparas y bobinas en cubierta, que se encendieron a nuestra orden. Debo decir que lo logramos. Luego de un destello verdoso, el Eldridge se volvió totalmente invisible. Nosotros, que dirigíamos el experimento desde un barco a corta distancia, observamos que en pocos segundos, el flamante buque de guerra ya no estaba en su sitio, pero que en la superficie del mar podía verse claramente la marca de su peso al desplazar el agua. Sencillamente se había hecho invisible y no quedaban rastros ni de él ni de los hombres que iban a bordo. No obstante, nuestros superiores consideraron que el experimento era muy costoso para implementarlo a gran escala y que por eso deberíamos recalibrarlo para volverlo invisible solo a los radares.

De este modo, el 28 de octubre, cuando tuvimos listas las cifras de las recalibraciones electromagnéticas con las nuevas especificaciones pedidas por el almirantazgo, ejecutamos nuevamente el experimento sobre el destructor Eldridge. No obstante, el resultado del experimento fue muy distinto al esperado. Luego de un relámpago azulado, el barco imprevistamente no solo se hizo totalmente invisible, sino que además desapareció del espacio físico que ocupaba. Antes de que se esfumara del todo, pude ver como dos marineros que estaban en estribor se desintegraban por completo. Todo comenzó con un desagradable zumbido, que fue aumentando de volumen hasta convertirse en un silbido inaguantable, que culminó en una violenta explosión. Cuando desactivamos el campo electromagnético luego de unos minutos, el Eldridge volvió a aparecer en sus coordenadas originales, provocando grandes convulsiones a todos los que estábamos cerca del barco. Los efectos fisiológicos que sufrió la tripulación fueron profundos. Muchos sufrieron severos casos de esquizofrenia, algunos desaparecieron sin dejar rastro e incluso otros, aparecieron fusionados con el metal del navío.

Luego del experimento, la base naval de Norfolk, Virginia, a 600 km de nuestro astillero, nos comunicó que vieron frente a sus costas durante varios minutos al Eldridge justo en el momento en el que aquel se estaba realizando. El almirantazgo, desconcertado por este accidental caso de teletransportación, decidió cancelar el “Rainbow Project” de inmediato, ocultar toda información relativa al episodio y aplicar de alguna manera, dios sabe cómo, este providencial avance científico.

Por mi parte, temeroso de que el Almirantazgo me quisiera “silenciar” a mí también, huí clandestinamente de Estados Unidos, para seguir combatiendo a los nazis en Europa. No obstante, mi destino siguió ligado al experimento de Philadelphia, puesto que luego de sobrevivir al desembarco en Normandía, fui encontrado y tomado prisionero por la armada norteamericana. Sin embargo, no querían silenciarme, sino reclutarme para un proyecto aún más secreto si cabe, que el “Rainbow Project”.

(Continuará…)

sábado 2 de febrero de 2008

Mi experiencia personal con hongos alucinógenos

Como investigador, siempre fui un firme partidario del trabajo de campo experimental. Más allá de la riqueza que proporciona la atenta lectura de los trabajos de mis colegas, así como los fascinantes debates con discípulos y amigos, nada iguala a lo que se aprende en el terreno.

Es por ello, que con un discípulo con el cual nos habíamos enfrascado en apasionantes conversaciones sobre la naturaleza mágica de los hongos alucinógenos, tomamos la decisión de embarcarnos en un viaje iniciático hacia lo más recóndito de la jungla chiapaneca en el sur de México, a la sombra de las sagradas y misteriosas ruinas mayas de Palenque, en busca del preciado elemento.

De este modo, luego de atravesar la selva a machetazo limpio, huyendo de los gigantescos tábanos venenosos, evitando los retenes militares, los ataques de los guerrilleros zapatistas y las incursiones de los fieros indios reducidores de cabezas, llegamos a la aldea de la tribu de los indios hippytecas, denominada “Panchán”, en donde fuimos hospedados en una cabaña especial para hombres blancos. Luego de explicarles que no éramos enviados de los dioses, sino simples investigadores, dejaron de hacernos reverencias y prosiguieron con su vida normal, por lo que pudimos observar sus curiosas costumbres salvajes y primitivas, entre las que se destacaban las danzas hasta entrar trance y sus acrobacias con fuego.

Al día siguiente de llegar, le preguntamos a un chamán donde conseguir los preciados hongos y como es el ritual de su ingesta. Éste nos indicó como llegar al hogar de la hechicera que los recolectaba y nos explicó que luego de un día de ayuno y preferentemente al ocaso, debíamos ingerir alrededor de cinco hongos cada uno. También nos explicó que para que el viaje sea más efectivo, debíamos esperar el efecto alucinógeno dentro de la cabaña y cada uno acostado en su litera.

Cumpliendo con las indicaciones del chamán, a eso de las seis de la tarde del día siguiente nos comimos cinco hongos cada uno acompañados con miel para camuflar su mal gusto, y luego de dar una vuelta por la selva para moderar la creciente excitación que nos embargaba, nos acostamos en nuestras camas a esperar el efecto.

A los quince minutos de estar acostado, la consistencia de la realidad comenzó a ponerse rara. Entonces, cerré mis ojos, y observé maravillado una lluvia de colores – verdes, violetas y azules – danzando en plena armonía con los sonidos externos de la selva y de los ensayos de los músicos. Cuando volví a abrir los ojos, me miré las manos, y al moverlas, vi que dejaban como una especie de estela y además las sentía como si fueran de goma, como si no tuvieran huesos ni ningún tipo de restricción mecánica. Además, sentía a mi cuerpo totalmente disociado, como que no me pertenecía, sino que era parte del todo.

Luego, volví a cerrar mis ojos y me dejé guiar por mi mente, como surfeando cada pensamiento que pasaba por mi cabeza. Asimismo, comencé a sentir a mi cama como gelatinosa, pero tremendamente confortable. De repente, sentí que mi cama era tomada por las garras de un ave, del cual sentía el movimiento de sus alas por encima de mi cuerpo. El ave comenzó a llevarme a través de un túnel decorado con guardas de estilo indígena de colores amarillos y naranjas. En pleno vuelo, me di cuenta que estaba pensando sin palabras ni imágenes, lo cual fue una revelación tan desconcertante como grata. Luego, sentí que comenzaba a pensar el mismo pensamiento con dos cerebros a la vez. El usual y cotidiano, en el cual predominaba el pensamiento racional compuesto por palabras e imágenes, y el segundo, el de la revelación, compuesto por sensaciones y conceptos, el cual se burlaba del primero y le ponía manualmente significados a sus palabras y razonamientos, demostrando así su superioridad. De repente, el túnel desembocó en un lugar oscuro y desagradable y el ave me preguntó si me animaba a proseguir. Decidí que no quería, y abrí los ojos.

Al abrir los ojos, pensé que se había acabado el efecto. Sin embargo, al observar hacia el techo, vi que este subía y bajaba al ritmo de mi respiración. De este modo, me di cuenta de que todavía seguía viajando y por eso me deje llevar y disfrutar de la experiencia. Volví a cerrar los ojos y nuevamente observé luces de colores bailando al son de las cítaras, bajo una hermosa sensación de placer. Al abrir los ojos, pensé que la sensación de bienestar se iba a ir al observar a la prosaica cabaña. No obstante, sentí a la cabaña como parte de un todo del cual yo también era parte, y me sentí bien. Luego, al oír los quejidos guturales de mi discípulo desde la cama de al lado, supuse que eso sí definitivamente arruinaría mi sensación de placer, sin embargo, a él también lo entendí como parte del todo, y me seguí sintiendo bien.

En eso, mi discípulo me preguntó cómo me sentía. Le contesté que estaba bárbaro y le describí mi revelación. Él me respondió que él no vio nada y que no viajó. Yo le respondí que eso era mentira, puesto que lo había visto observarse las manos riéndose durante un buen rato. Le recomendé que se dejase llevar, que se fijara lo que estaba detrás de sus pensamientos y que surfee su mente. Me respondió que no entendía lo que le decía y le agarró tal ataque de risa, que me contagió al punto de estar al rato los dos descostillándonos de risa con ganas.

A continuación, volví a cerrar los ojos y me puse a pensar que nos habían estafado con los hongos y que estos no servían para nada. Entonces, el cerebro sensorial me ordena que mire alrededor, y al hacerlo, me encuentro en una especie de discoteca psicodélica acompañado por un dragón que me pregunta - sin palabras-, si me seguía sintiendo estafado por los hongos y me señala que para mantener rodando esta visión, estaba pedaleando. Dejé de pedalear, y abrí los ojos nuevamente acostado en mi cama de la cabaña. Allí, comencé a tocar todo lo que tenía alrededor, y sentía como si tocara por primera vez. Me sentía maravillado por la consistencia de todas las cosas. Estuve jugando durante un rato con una simple remera de tela, absolutamente maravillado por su sedosidad que se filtraba por entre mis dedos.

Luego, me paré para tomar agua y para ir al baño, y cuando regresé, en vez de acostarme en la cama, me paré apoyado contra la pared. Allí comenzó una segunda fase del viaje. Esta fase ya no era psicodélica, sino de una lucidez increíble, pensaba a mil por hora y con una claridad meridiana. Comencé a hacer un racconto de lo vivido, y a interpretar cada suceso. Pude darme cuenta de cómo en toda mi vida había pensado racionalmente, es decir, sólo con palabras e imágenes, y de lo limitado que dicho tipo de pensamiento resulta. Me acordé como el cerebro de conciencia superior se reía del cerebro racional y lo enfrentaba presentando imágenes sensoriales totales.

Estos son los hechos, queridos amigos, el análisis de dicha experiencia queda abierto para el debate.

domingo 13 de enero de 2008

Conspiración OVNI









lunes 12 de noviembre de 2007

Enigma en los Andes

Todos cuantos viajamos por Bolivia, nos sentimos cautivados por el despliegue mágico de paisajes, colores y costumbres que se combinan en este país tan pobre como fascinante. Pero para los que no nos damos por satisfechos con los pintoresquismos de las postales clásicas, el altiplano presenta también uno de los enigmas más desconcertantes del mundo.

Estamos hablando de la mítica ciudad de Tiahuanaco. Esta ciudad enclavada en el altiplano boliviano al sur del lago Titicaca, que ya estaba en ruinas desde hacía siglos al momento de ser conquistada por los Incas, presenta una serie de interrogantes sumamente incómodos para el pensamiento académico hegemónico, que data la construcción de la ciudad hace tan solo 2000 años. No obstante, no hay evidencia ni conocimiento alguno sobre quiénes fueron los creadores de dicha civilización ni cuál fue su destino.

Lo que se puede establecer sobre Tiahuanaco, es que fue concebido por individuos que sabían mucho de astronomía, que conocían perfectamente el eje geográfico de la Tierra y que tuvieron astrónomos que estudiaban las estrellas con el equivalente de modernos telescopios: reflectores y lentes. Asimismo, la ciudad fue también la sede de un colegio de cirujanos que llevaban a cabo operaciones en el cerebro con cuchillos de bronce.

Uno de los principales exploradores de Tiahuanaco fue el austríaco Arthur Posnansky (1873-1946), de quien tuve el gran honor de ser discípulo. Este científico tan incómodo y controvertido, determinó que la ciudad tuvo que haber sido construida hace aproximadamente 17.000 años. Posnansky llegó a esta fecha al calcular la elíptica del complejo ceremonial y astronómico de Kalasasaya, cuya alineación cósmica actualmente desfasada, correspondía perfectamente al 15.000 AC, cuando habría sido construida totalmente alineada con los principales cuerpos celestes de ese momento.

Otras de las evidencias que infieren un pasado mucho más remoto a la ciudad, están esculpidas en la Puerta del Sol. Esta escultura, es un monumento construido en un único bloque de piedra de más de 10 toneladas y cuyo motivo principal consiste en cuarenta y ocho figuras cuadradas colocadas en tres filas que rodean un ser que representa un dios volador. En la tercera columna de la parte derecha, se observa la cabeza de un elefante y esto es sorprendente pues no existen elefantes en América, aunque si habían existido en tiempos prehistóricos. Los miembros de una especie llamada Cuvieronius, de aspecto extraordinariamente similar a los “elefantes” de la Puerta del Sol, habían abundado en la zona meridional de los Andes, hasta su repentina extinción hacia el 10.000 a.C. Esta no era la única figura de animal esculpida en la Puerta del Sol, pues también estaban representadas otras especies extintas. Una de ellas fue identificada como perteneciente al género Toxodón, un mamífero anfibio bajo y grueso, dotado de tres dedos, que media casi tres metros de largo y uno y medio de altura, parecido a un cruce entre rinoceronte y un hipopótamo. Al igual que el Cuvieronius, estos mamíferos habían prosperado en Sudamérica en el plioceno tardío (hace 1,6 millones de años) y se habían extinguido a fines del Pleistoceno, hace unos 12.000 años.

Otro monumento desconcertante de Tiahuanaco es un mural con caras esculpidas, las cuales no eran de tipo amerindio ni iguales entre sí, sino que representan cada una a un tipo humano diferente, puesto que hay figuras que tienen labios finos, otros hinchados, algunas narices largas, otras aguileñas, algunas orejas delicadas, otras gruesas, algunas facciones suaves, y otras angulares. Según cuentan las leyendas, cada una de estas cabezas representa a cada una de las naciones que el dios Viracocha se propuso crear. De este modo, podemos inferir también que estas esculturas representarían los tipos humanos existentes en el mundo en esos momentos. En todo caso, esta idea nos da a entender que el escultor tenía conocimientos amplios sobre esos tipos humanos y ello presupone unas comunicaciones a nivel mundial.

Pero los misterios no terminan aquí. La mitología asociada a Tiahuanaco es tan desconcertante y sugerente como los restos físicos (a pesar de que algunas leyendas parecieran contradecirse entre sí, no por ellos cabe desecharlas de entrada, puesto que la ambigüedad y la confusión es una de las características de los relatos orales).

Una de las más antiguas referencias europeas a este lugar procede del cronista de los conquistadores españoles, Pedro Cieza de León (1518-1560), quien en su incompleta obra “Crónicas del Perú” afirmaba lo que le contaron sus guías aymaraes de que “Tiahuanaco se edifico antes del diluvio, en una sola noche, por gigantes desconocidos (…) Los gigantes vivieron aquí en soberbios palacios. Pero por no hacer caso a una profecía de los adoradores del Sol, fueron devorados por sus rayos y sus palacios se vieron reducidos a ruinas”. No solo es inquietante la referencia al diluvio, sino también a los gigantes pecadores, también citados en la biblia con el nombre de Nephilim. También existe la leyenda inca en la que se cuenta que Tiahuanaco fue construida en una sola noche por el Noé de la región, un pastor que sobrevivió al diluvio. Al respecto, Posnansky afirmó haber encontrado evidencia de que hace 12.000 años ocurrió en la región un terrible cataclismo que inundó la ciudad propiciando su destrucción.

Otra de las leyendas aymaraes, cuenta que durante la época de los brutos gigantes, una diosa llamada Oryana procedente del cosmos se mezcló con algunos de estos gigantes para incrementar su capacidad intelectual y engendró con ellos setenta hijos con cerebro igual al suyo, capaz de cualquier logro y proeza a su imagen y semejanza. Oryana, considerada la gran madre de la humanidad, vivió con ellos 200 años y luego se marchó en un barco espacial. El otro gran dios de la mitología andina es Viracocha (Thunupa en su versión aymará). La leyenda cuenta que este gran dios creó el mundo cuando estaba todavía oscuro y no había sol; esculpió una raza de gigantes de la piedra, y cuando lo disgustaron, los hundió en una fuerte inundación. Entonces hizo que el sol y la luna se levantaran por sobre el lago Titicaca, para que hubiera luz en la tierra. Entonces modeló figuras de arcilla de hombres y animales y les insufló la vida. Después, instruyó a las criaturas vivientes en idiomas, costumbres y artes, y finalmente hizo volar a algunos a diferentes continentes a donde se suponía debían habitar de allí en adelante. Después de esta tarea, el dios Viracocha junto con cinco asistentes de ojos azules y barba, viajaron a muchos lugares para ver si sus instrucciones habían sido seguidas y ver qué resultados habían tenido. Los conquistadores españoles que conquistaron Centro y Sud América se encontraron con las historias de Viracocha por todos lados. Nunca antes habían escuchado de los barbados hombres blancos que vinieron de algún lugar del cielo. Llenos de asombro, aprendieron sobre una raza de hijos del sol que instruyeron a la humanidad en todo tipo de artes y desaparecieron nuevamente. Y en todas las leyendas que escucharon los españoles estaba la certeza de que los hijos del sol volverían.

Estas leyendas, entre muchas otras muy similares a lo largo del mundo, llevaron al polémico investigador Erich Von Daniken a sugerir que la tierra fue visitada en un pasado remoto por extraterrestres, que mediante ingeniería genética crearon a la especie humana y la instruyeron en sus conocimientos.

Como corolario, cabe mencionar algo sobre el idioma aymará. Modernos estudios lingüísticos, sugieren que la lengua aymara no solo es muy antigua, sino que se trata de un “invento” creado de forma intencionada y muy hábil. Uno de los rasgos más interesantes de esta lengua, es el carácter artificial de su sintaxis, rígidamente estructurada y poco ambigua, hasta el extremo de resultar inconcebible en una lengua “orgánica” normal. Esta estructura sintética significa que el aymara podría transformarse sin dificultad en un algoritmo informático destinado a ser utilizado para traducir de un idioma a otro.

Muchas preguntas surgen sobre los enigmas de Tiahuanaco y pocas son aun las respuestas, por ello se hace necesario continuar las investigaciones sobre el pasado, pero no con visiones cerradas y dogmáticas sino con mentes abiertas. Por ello, se hace imprescindible una nueva generación de científicos que vuelvan a reescribir la historia comenzándola desde mucho más atrás y que prescindan de los dogmas impuestos y que sean guiados siempre por la razón y por los hechos, por la investigación moderna y por los relatos antiguos.



jueves 1 de noviembre de 2007

Sitios sagrados y corrientes telúricas

Mis discípulos, más de una vez me han preguntado en que reside la esencia sacra de los lugares sagrados, es decir, cual es el imán que atrae a iniciados y peregrinos a cargarse de energía en sitios determinados del orbe.

Tema fascinante si los hay, sobre el que por supuesto no faltan explicaciones de todo tipo. Existen desde las más prosaicas, que explican el hecho desde una perspectiva economicista y de relaciones de poder; hasta las más delirantes, que de tan fantasiosas ya son un insulto a la razón. De más está decir que desdeñamos ambas perspectivas, pero con mucho mayor desprecio, repudiamos a las primera alternativa por el hecho de carecer totalmente de “magia”, o lo que es más trágico, de negar la posibilidad de que ésta exista.

En una monumental obra de mi queridísimo amigo y colega Umberto Eco, titulada “El péndulo de Foucault” y de lectura obligatoria para todos los amantes de las tertulias, se relata como un grupo de amigos elabora un plan iniciático que involucra todas las teorías alternativas y metahistóricas conocidas. En la misma, se plantea acerca de la naturaleza de estos sitios sagrados diciendo que estos serían clavijeros o condensadores de energía por estar ubicados en puntos de intersección de corrientes telúricas, donde los iniciados y sacerdotes mediante prácticas geománticas y rituales, aprovechaban la energía de estos lugares, estudiaban su disposición y la relación que había entre ellos y los astros. Estas corrientes telúricas estarían definidas por la naturaleza magnética de la tierra y por eso serían cambiantes y dependientes de la posición de los cuerpos celestes. Además, todas estas corrientes estarían originadas en un solo punto geográfico, cuyo control permitiría dominar todos los demás nudos. De este modo, la búsqueda obsesiva de este punto neurálgico u “ombligo del mundo”, es el eje de la historia planteada por los personajes de Eco, quienes lograr encastrar en esta trama a todos los hechos históricos trascendentales de los últimos 2.000 años de un modo absolutamente asombroso.

Para seguir adelante con mi exposición, es menester mencionar a los celtas. Este pueblo, o civilización mejor dicho, tuvo su auge en Europa Occidental hace unos 2.500 años. La élite de esta gente estaba conformada por los druidas, quienes eran unos astrólogos notables y prestigiosos iniciados en las artes herméticas. Ellos habrían heredado el conocimiento de civilizaciones previas de cómo utilizar la energía de los sitios sagrados en épocas del año especiales, sobre todo durante los equinoccios. En estos sitios, el motivo principal consiste en impresionantes formaciones de dólmenes (piedras erguidas), como Stonehenge en Inglaterra (aquí cabe recordar uno de los sucesos más enigmáticos de la Biblia, en la cual en el lugar donde Jacob tuvo el sueño iniciático en el cual derrotó a un ángel y recibió el nombre de Israel, al despertar colocó allí una roca erguida y nombró al sitio Bet-El, es decir, La casa de Dios). Además, muchos de estos sitios están unidos por líneas o “leys”, que marcarían la dirección de las corrientes. Para apoyar esta teoría, cabe mencionar el hecho de que las rutas de las aves migratorias siguen estos “leys”. Uno de las principales centro de culto de piedra de los druidas fue romanizado a partir de la conquista de las huestes de Julio César y finalmente cristianizado con la llegada del Evangelio. Hoy, ese antiquísimo centro sagrado es conocido como la Catedral de Chartres, la cual es una de los más intrigantes y hermosos monumentos góticos. Otro caso paradigmático de este sincretismo religioso, es el camino de Santiago, el cual data de tiempos inmemoriales con igual sentido ritual. La peregrinación a Santiago de Compostela, en Galicia, convocaba a viajeros de toda la Europa medieval que se congregaban desde todo el continente siguiendo rutas previamente establecidas. Varios estudios demuestran la profunda significación iniciática de este recorrido, así como la correspondencia y simbolismo astrológico que configura el “ascenso” a Santiago. Esta cristianización de los principales centros sagrados de Europa fue la regla durante los primeros siglos de la era actual. No obstante, las tradiciones ancestrales continuaron vigentes tanto en el folklore popular, así como por la pervivencia de las élites que habrían pasado a la clandestinidad bajo la forma de sociedades secretas.

Por supuesto que este tema no se agotó aquí ni mucho menos. Pronto voy a seguir posteando al respecto, pues tengo material de sobra. Simplemente quería introducir el tema mencionando aspectos esenciales de la materia.

Para concluir, no sabemos qué parte de verdad habrá en todas estas teorías previamente expuestas, sin embargo, yo por lo menos elijo creer. ¿Ustedes?

martes 30 de octubre de 2007

Ilusiones ópticas

Para proseguir con la senda abierta por el inefable AC, acá les dejo un fantástico video sobre ilusiones ópticas creadas por el cerebro.

sábado 27 de octubre de 2007

Cerebro Derecho vs. Cerebro Izquierdo

Miren esta asombrosa investigación que me envió mi amigo personal AC, afamado y prestigiosos catedrático de la Northwestern University, sobre el funcionamiento del cerebro humano.

Clickeen en la imagen de la baialrina y observen para que lado gira:

Si gira en sentido horario, entonces estás usando principalmente el lado derecho del cerebro y viceversa.

La mayoría de la gente ve a la bailarina girar en sentido antihorario.

Fijate si podés tratar de concentrarte y hacer que la baialrina cambie de dirección.

Funciones del cerebro izqueirdo
El hemisferio izquierdo, viene a ser algo así como el cerebro "lógico". Los centros del lado izquierdo del cerebro controlan, y están implicados en la facultad de reconocer, grupos de letras formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que se refiere al habla, la escritura, la numeración, las matematicas y la lógica, como a las facultades necesarias para transformar un conjunto de informaciones en palabras, gestos y pensamientos.

Funciones del cerebro derecho
El hemisferio derecho gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su forma de elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. No utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que utiliza el hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades espaciales; habilidades visuales y sonoras no del lenguaje como las artísticas y musicales. Concibe las situaciones y las estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de información (sonidos, imagenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo.